viernes, 27 de septiembre de 2013

Un mundo desbocado

 
El empoderamiento en la era de la globalización, en que la esfera de lo "público y lo privado", así como de lo "nacional y lo internacional), hacen que las fronteras entre los conceptos y los pueblos sean difusas y porosas, hacen que se redefina la autoridad gracias a los medios de comunicación y las tecnologías de la información, y la misma se desplace en 2 vectores claramente marcados: el primero del debate ideológico tradicional entre Estado-nación y el mercado, a una "mesa de tres patas", como menciona Giddens al término de su libro, donde los individuos organizados se agrupan en sociedades civiles que controlan el poder en función del bien común; y el segundo, de una esfera de política exterior, en el cual lo que prevalece son los problemas vistos a través del lente del interés nacional de un determinado Estado, a una perspectiva de política internacional, en que la polis se agranda a escala global y las soluciones serán producto de la cooperación intersubjetiva de todos los seres humanos en temas como derechos humanos, medio ambiente, pobreza, entre otros.
 
 Pero también la democracia, tal como la entendemos desde mediados de siglo XX se está expandiendo de una forma antes impensable, no obstante, no consigue consolidarse en aquellos países con déficits estructurales por lo que la lucha por promocionarla a todos los niveles es también una lucha por la justicia y la equidad.
La consolidación de la democracia en política ha dado lugar a unas relaciones afectivas que pretenden establecer unas relaciones emocionales igualitarias, donde hablar, dialogar, se considera la base para que las relaciones de familia, pareja, parentales o de amistad funcionen.
El ensayo es ambicioso en planteamientos aunque breve en exposición, en menos de cien páginas se traza un esbozo de todos ellos, un esbozo muy sugerente, que alienta a seguir ahondando en conocimientos sobre la materia.
De allí que en nuestro criterio no debería hablarse de una democracia participativa en la globalización, sino mas bien realizar la idea de que hablar de democracia en el siglo XXI es igual a hablar de democracia de ciudadanos.



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