viernes, 6 de septiembre de 2013

La filosofía de la complementariedad y la descripción objetiva de la naturaleza


 
 
 
 
 
 
 
 
Bohr hizo públicas sus reflexiones epistemológicas, ligadas a la irrupción del postulado cuántico, en una tesis que dice: “el postulado fundamental de la indivisibilidad del cuanto de acción es en sí mismo y desde el punto de vista clásico un elemento irracional que nos obliga, inevitablemente, a renunciar a una descripción causal en el espacio y el tiempo”, así, exige prescindir del ideal descriptivo clásico en el que es posible determinar con precisión ilimitada, tanto la localización espacio-temporal de los sistemas físicos como su estado dinámico a partir de los principios de conservación.  Es preciso considerar una modificación radical de la relación entre la descripción en el espacio-tiempo y el principio de causalidad, que simbolizan, respectivamente, las posibilidades ideales de observación y definición, y cuya unión es característica de las teorías clásicas.

 
De esta manera, para algunos científicos basta el formalismo matemático que se aplica únicamente a propiedades observables de los fenómenos, en cambio, para Bohr, la física debe incluir, no sólo el formalismo matemático, sino su interpretación dentro de un marco conceptual; ya que, no hay descripción de la naturaleza sin interpretación física de los parámetros matemáticos, por ello exige el uso de conceptos cuyo significado y aplicación a los fenómenos sean claros e inequívocos, cosa que parece haberse perdido en el caso de los conceptos físicos fundamentales dentro del contexto de la teoría cuántica; así, revisó, profundamente, el modo en cómo se usan y aplican los conceptos y como resultado creó el marco filosófico de la complementariedad.
 
La complementariedad supone la combinación de dos ó más elementos entre los que se da la relación de exclusión, ya sea en sentido lógico o empírico, sus aspectos “representan aspectos de los fenómenos que se excluyen mutuamente, pero que son ambos necesarios para una descripción completa”; Bohr considera que la claridad se alcanza desde la totalidad, pero por definición, la totalidad no deja nada fuera, es decir, que ha de abarcar lo lógicamente compatible y lo lógicamente incompatible, por lo tanto dice que “lo contradictorio es complementario”.
De esa forma, el uso de los conceptos en teoría cuántica atiende tres puntos fundamentales: la aplicabilidad a los microfenómenos en los conceptos físicos clásicos, la limitación teórica y absoluta y al uso analógico de los conceptos descriptivos clásicos, lo cual conducirá a la modificación de la noción de objetividad.
 
 

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